Los recientes actos de violencia con
armas de fuego en Estados Unidos han puesto en consideración si este
fenómeno es la nueva enfermedad social a la que se enfrenta el país. El
doctor Stephen Hargarten, jefe del área de emergencias
del Hospital Froedtert y director del área investigativa del Medical
College of Wisconsin, está de acuerdo con que los recientes episodios violentos
involucrando armas de fuego en este país se deben a que éste fenómeno se ha
convertido en una nueva enfermedad social, y que el gobierno debe prevenir este
tipo de violencia como se hace con otras enfermedades. Por otro lado, Tom Teves, familiar de una víctima del tiroteo,
opina que esta categorización de la violencia con armas como enfermedad social
es solo una excusa para no sancionar cómo se debe a los autores de estos
crímenes.
La NRA (Asociación Nacional de Rifles),
es una entidad que desde 1871 está fomentando el porte de armas en los
estadounidenses y manipulando a políticos para que las leyes le favorezcan.
Estas acciones como consecuencia han desencadenado estos episodios de violencia
con armas en el país. El Pueblo americano no debe dejarse manipular por la
propaganda de esta organización cuyo único fin es ganar dinero con la venta de
armas. En una entrevista a CNN, el alcalde de Filadelfia,
Michael Nutter, expresó que hasta que se rompa el lazo de poder e influencia
que tiene la NRA sobre los políticos electos, la voz del pueblo americano no
podrá ser escuchada. Los políticos no están representando los intereses del
pueblo, sino sus propios intereses especiales. Es bien sabido que la NRA recibe
aproximadamente entre $15.7 y $38.9 millones desde al año 2005 sólo en
contribuciones de parte de los fabricantes de armas. Según cifras del “Centro para los medios y lademocracia”, la NRA
se gasta actualmente decenas de millones de dólares para avanzar en su agenda
legislativa. En el año 2012 la entidad se gastó aproximadamente 28 millones de
dólares en contribuciones a los candidatos y en lobbying. Con toda esta
corriente de dinero, queda claro como ha ejercido su musculo político la NRA
para rápidamente acabar con las leyes de seguridad pública del país. Con
políticos que se encuentran más preocupados por la plata que les entra al
bolsillo, que por la seguridad de sus familiares y amigos en la calle, queda
como difícil que las leyes de seguridad pública y de control de porte de armas
le ganen la batalla a la cuidadosamente bien "mantenida" agenda de la
NRA.
Como si fuera poco obvio el objetivo de
la NRA de llenar sus bolsillos de dinero, aunque le cueste la seguridad al
país, ya la entidad no tiene ni filtro ni conciencia a la hora de proponer nuevas
leyes. Dos semanas después del tiroteo durante el estreno de una película de
Batman en un pueblo de Colorado, y unos días después del
tiroteo enfrente del Empire State Building en Nueva York, la NRA
propuso una nueva legislación donde se exige que antes
de entrar a un cinema todos los asistentes deben estar armados. La nueva ley
exigiría que todos los americanos se encuentren armados a todas horas, para así
evitar que crímenes como los anteriores vuelvan a ocurrir. La nueva ley, aunque
no está escrita, ya está siendo patrocinada por 280 congresistas republicanos y
40 senadores del mismo partido. El presidente Barack Obama (quién en su discurso de consolación a los familiares y
victimas del tiroteo de Aurora no mencionó el tema del control de armas) no se
opone a esta nueva ley, pero si considera que el porte de armas solamente se le
debe permitir a los mayores de dieciséis años. Muy buena idea presidente,
permitirle a los adolescentes portar armas a todos lados seguramente bajará la
tasa de violencia con armas de fuego. Al fin y al cabo, la violencia solo se
erradica con más violencia. Lo más seguro es que al presidente Obama,
reconocido por sus leyes en contra del porte de armas, esté asustado de perder
los millones de votos que los miembros y aficionados de la NRA le podrían
proveer (vea
aquí campaña en contra de Obama). Si ni el presidente de Estados
Unidos no se le mide a luchar contra la NRA, la eterna batalla en el tema del
porte de armas claramente ya tiene un firme ganador.